Mariana Saynes
Juchitán, Oaxaca, 1992
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Yo: múltiple

Saynes desentierra al mundo de la pérdida. El dolor otorga el poder de un grito y atestiguamos la herida, un hueco, una grieta, la única posible salida que transporta a su escindido cuerpo por pantanos, cielos, mares, noches; capaz de convertirla en una y otro, en animal mítico, en árbol.

La escritora de Yo: Múltiple, sabe que la pérdida no únicamente la ha cimbrado, además la construye, es en ello que ocurre un relato hondo e intimísimo que busca liberar a la niña de su orfandad. No es un intento por alinear a las distintas voces que viven en la poeta, o un llamado liminal a la unificación, sabe que no es posible, es nombrar a la furia y colmarla de alegría para que esa niña pueda hacerse de un lugar, halle un buen puerto y sea por fin pertenecida.

Yo: Múltiple nos acerca al deseo más humano y primordial por deshacerse y hacerse algo que no es cuerpo, como nuestros muertos que hoy en la Vía Láctea, ya no son solo huesos, sino polvo de estrellas. No por furioso existe el mar, nos dice Pizarnick, ni tampoco el mundo. Y podríamos agregar ni por infinita, la muerte.

Una advertencia al lector, la poesía de Saynes no es inofensiva, agita y raspa, pero puedo decir que es la mejor compañía cuando se trata de rondar mundos mortíferos o cuando rebasa la vida.

Daiset Sarquis



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